
¡Por fin ha regresado Barrabases! Han vuelto Pirulete y Guatón, Mr. Pipa y Rasca. Regresó también el estadio más lindo de Chile y su camiseta más gloriosa. Y regresaron como era de esperar: representando a Chile en el marco de la Copa América de Argentina e iniciando un nuevo camino hacia el trofeo continental.
Sin embargo, tan pronto leemos el recién estrenado ejemplar, surgen de inmediato las interrogantes: ¿estamos ante una Quinta Época de la colección? ¿o se trata, por el contrario, de un estertor más de su agonizante cuarta etapa? Cierto, sí, que quizás los que leímos la serie en época anteriores, recibiremos con algo de suspicacia este nuevo andar, pues el listón es demasiado alto y se hace difícil no comparar estas historias con aquellas de la legendaria Copa América 91 o la entretenida Copa del 93.
Pero quizás no seamos nosotros -lectores demasiado veteranos para impresionarnos- aquellos a quienes está destinada esta encarnación, pues su verdadero valor estará en su capacidad de atraer y cautivar a una nueva generación. Si este Barrabases logra, tal como lo hizo con nosotros hace veinte o más años, que cada viernes haya niños preguntando ansiosos a su kioskero si llegó el último número o si consigue que un solo ejemplar sea leído por todo los del pasaje o que en la próxima pichanga se peleen por quién es Bototo, Pirulete o Sam, en ese caso será misión cumplida y podremos decir que sí, que estamos por fin ante una Quinta Época.
Y dejo formulada la pregunta: ¿qué les pareció a uds., los lectores antiguos, este nuevo comienzo?